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La ingeniera que utiliza microorganismos para combatir contaminantes del petróleo

La ingeniera que utiliza microorganismos para combatir contaminantes del petróleo

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Fotografía: David Sánchez

 

La contaminación por sustancias tóxicas afecta al planeta y todos sus seres vivos. Jóvenes investigadoras como Cinthya Rondón generan soluciones para estos problemas.


Cuando ocurre un derrame de petróleo sufren los ecosistemas, su flora y su fauna: los pelícanos pierden su capacidad de volar por el aceite negro que cubre su plumaje, los caparazones de las tortugas se recubren con una capa brillosa, los delfines y las ballenas se estancan en las playas y gran cantidad de cadáveres de peces aparecen flotando en ríos, lagunas y océanos.

 

Además de las consecuencias que produce un derrame de crudo, la industria petrolera genera residuos tóxicos como los lodos aceitosos, que son una mezcla de agua, arena, hidrocarburos y metales que pueden ocasionar cáncer-cancerígenos- y mutagénicos (capaces cambiar la estructura del ADN de los seres vivos).

 

Cinthya Rondón es una joven ingeniera biotecnóloga que lleva cinco años investigando residuos como la cascarilla de arroz, de la palma de aceite y el estiércol de vaca para encontrar un microorganismo que permita la disposición adecuada de los residuos contaminantes del petróleo.

 

Un laboratorio en casa


Desde pequeña, su madre, que es docente de biología y química, le inculcó el amor y el valor por el conocimiento. “Mi mamá siempre nos dijo, a mi hermana y a mí, que con la ciencia, la tecnología y la innovación se podían hacer grandes cambios en el mundo. Eso jamás lo he olvidado”, recuerda.

 

Cuando su madre les quiso explicar qué era el pH (la medida de acidez), lo hizo a través de sabores como el limón, el vinagre y la sal. En su nevera siempre había frascos con frijoles o lentejas en proceso de germinación y en su comedor volaron planetas del sistema solar, maquetas hechas de plastilina y mapas de Colombia en foami.

 

“En la adolescencia pensé en ser criminalista porque veía mucho CSI. Pero después me fui por otros caminos. Lo único que tenía claro era que soñaba con trabajar en un laboratorio, con un microscopio”, dice Rondón.

 

El camino a un laboratorio científico


Se inscribió al pregrado de Ingeniería Biotecnológica de la Universidad Francisco de Paula Santander a los 17 años. Esta rama de la ingeniería se ocupa de la aplicación de tecnología para la creación o modificación de productos por medio de sistemas biológicos y organismos vivos.

 

“En octavo semestre uno elige un grupo de electivas que hacen parte de las diferentes áreas de la biotecnología. Yo me inscribí al campo de la biorremediación. Esa área me pareció deslumbrante: es increíble que unos microorganismos que no son tan conocidos y muchas personas creen que son innecesarios o malos puedan hacer un proceso de recuperación en un ambiente contaminado”, comenta la joven investigadora.

 

La biorremediación es un proceso que utiliza microorganismos, hongos, plantas o sus enzimas para recuperar un medio ambiente alterado por contaminantes.


Un semestre después debía buscar sus prácticas. Pensó en hacerlas en un laboratorio de investigación y contactó a quienes estuvieran involucrados en el área de biorremediación en el país. Así fue como llegó a conocer a Fabio Roldán, de la Unidad de Saneamiento y Biotecnología Ambiental (USBA) de la Pontificia Universidad Javeriana, quien le abrió las puertas a un megaproyecto sobre el tratamiento de los lodos aceitosos que terminaría siendo su trabajo de grado.

 

Un laboratorio a gran escala


 En 2016 Rondón ingresó como pasante al laboratorio y terminó dedicándole cinco años a la investigación. Su trabajo consistió en utilizar sustratos agrícolas y microorganismos para favorecer la degradación de residuos petroleros, como los lodos aceitosos que genera la industria del petróleo en grandes cantidades.

 

“Lo que se hace es mezclar estos residuos con otros materiales, por ejemplo, sustratos orgánicos como la cascarilla de arroz, aserrín, sólidos de una planta de tratamiento de aguas residuales, estiércol de vaca, entre otros. Estos proporcionan microorganismos que pueden o no hacer la labor de degradación de los contaminantes del petróleo”, comenta la joven de 27 años.

 

Rondón primero trabajó a pequeña escala en el laboratorio: con bajalenguas, balanzas y cantidades pequeñas. Después, en la planta principal de la empresa que participó en la investigación, en el departamento del Meta, realizaron el proyecto a gran escala con retroexcavadoras, fraccionadoras y camiones.

 

Para esto construyeron biopilas de aproximadamente 30 metros cúbicos. “El paso número uno era mezclar los sustratos orgánicos-la cascarilla de arroz, aserrín, sólidos de una planta de tratamiento de aguas residuales y estiércol de vaca-. El paso número dos fue hacer un dique en donde se colocaban las sustancias contaminantes, o sea, los lodos aceitosos. El paso tres fue adicionar agua y finalmente mezclar todo”, describe Rondón, que también es magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad Javeriana.

 

“La degradación que alcanzamos fue del 40 %, que no es tan alta, ni lo que esperábamos. Sin embargo, estos también son resultados valiosos porque nos indican que estos residuos requieren más estudios, caracterizaciones más amplias y una trazabilidad por parte de las petroleras. La realidad en el país es que no hay un control sobre los desechos y esta investigación lo demuestra”, expone Rondón.

 

“Cuando visito a mi mamá, todos sus compañeros de trabajo saben quién soy: la hija de la profesora Cinthya, la investigadora, la científica, me dicen: ella habla mucho de usted”, Cinthya Rondón


La joven ingeniera biotecnológica, que trabajó dos años como asistente de investigación en la USBA y en 2018 se presentó a la convocatoria 812 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación como joven investigadora, en la que quedó seleccionada, considera que es fundamental continuar su carrera de investigación con la biorremediación de otros contaminantes.

 

Si bien cree que el petróleo sigue siendo una alternativa importante, le gustaría involucrarse con otras sustancias, como explosivos o pesticidas para poder, como le enseñó su madre, seguirle aportando su granito de arena a la ciencia.

 

Publicación: 15/Octubre/2021

 



Fuente:
Revista Pesquisa Javeriana

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